Darte la mano, compartir una sombrilla bajo la lluvia, una malteada con dos popotes, ver los cerezos abrirse y perder las hojas y ganar flores y volverse rosas y volver a abrirse, observar la nieve caer, caminar sobre el hielo de la playa, ver cómo la sal no deja que el agua se congele, hacerse bolita en el frío, dividir una misma bufanda, plantar un árbol, nombrar a un perro, robarse a un gato que de todos modos no tenía ningún lugar a donde ir, aprender a cocinar platillos que ya existen, inventar otros que no, contrabandear un pollo rostizado entero a una sala de cine, darnos cuenta que el pollo rostizado entero es pésimo artículo de contrabando para una sala de cine e intentarlo con una pizza tamaño familiar, fracasar, insistir de nuevo con una sandía, pintar las paredes de una casa, caminar por todas las calles del mundo, todas las cosas que siempre pensé que pasarían, todas las cosas que siempre quise que pasaran, y te sigo hablando de tú, todas las cosas que ya nunca van a pasar, todas las cosas que ya nunca van a pasar.
