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Archivos diarios: 3 septiembre, 2011

Este es un poema con dueño, pero no tiene nombre. Y no lo tiene porque es injusto, lo escribí como un secreto y es suyo y no lo sabe y espero que no se entere. Sabrá que es suyo el día en que yo se lo diga. Y nunca se lo diré.

No cierres los ojos (ni por un solo momento)

silenciarías las palabras que tu boca nunca dice

esas, las que nunca respirarán aire.

 

No cierres los ojos. Ni un instante.

La caída de tus párpados precipita la noche en estos días

(Con los ojos cerrados eres como una flor desnuda)

y se convierte abruptamente la primavera en invierno.

 

No cierres los ojos, desterrarías todas las palabras

y sólo quedarían los sonidos de la boca

los gestos de las manos.

Todas esas pequeñas cosas que son mentira.

No cierres los ojos; son las únicas palabras que yo escucho.